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Entrevista 3


Entrevista con el Dr. Leonardo Rivas Cortez
director del albergue Rios de Misericordia
Zacango, Estado de Mexico

P.- ¿Que le motivo a trabajar con niños en un albergue?

R.- Lo que me motivo a iniciar este programa, este ministerio, fue el haber encontrado a un grupo de niños compartiendo el mismo espacio en un albergue o centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos. Cuando conocí este centro, encontré que había varios niños de diferentes edades compartiendo el mismo espacio con ellos y no tenían ninguna atención. No eran atendidos, mucho menos eran educados. Eso fue lo que me llamo la atención y de alguna manera Dios toco mi corazón.

Yo tenia un local, un espacio destinado a construir una clínica o una maternidad. Cuando conocí la situación de estos niños, me di cuenta de que ellos necesitaban un lugar, un espacio aparte. Y me dije 'Bueno, yo tengo un espacio donde puedo tenerlos'. Y no me importo -definitivamente- destinar este espacio para ellos, porque yo sentía la necesidad de que tuvieran un lugar donde estar.

      
La cocina y el comedor

Después vinieron las consecuencias. '¡OK! Traemos a los niños, pero ¿como los vamos a educar, a cuidar, a mantener?' Y me di cuenta de que no teníamos apoyo de alguna institución, del gobierno. No contábamos con ningún apoyo, por lo que tuvimos que empezar a trabajar para mantener a los niños y darles, si no lo suficiente, si lo mas lo indispensable.

   

De esa manera empezamos a atenderlos, a darles de comer, vestirlos. Comenzamos a modificar las condiciones del local para darles un lugar adecuado. De esa manera iniciamos este trabajo, este ministerio.

La entrevista con el Dr. Leonardo Rivas Cortez

P.- ¿Hace cuanto tiempo comenzó usted este ministerio?

R.- Hace tres años iniciamos este ministerio. Nosotros no fuimos capacitados realmente para establecer programas, pero Dios es el que nos ha ayudado, nos ha ido dando la dirección de como educarlos, como sostenerlos y, sobre todo, como encaminarlos a una nueva vida.

P.- ¿Con cuantos niños empezó a trabajar?

R.- Aproximadamente llegaron 10 niños de diferentes edades. Entre ellos llegaron unas jóvenes que tenían enfermedades como esquizofrenia, epilepsia. Posteriormente ellas fueron reubicadas en otro albergue y nos quedamos con seis niños.

Progresivamente el numero iba aumentando. Hemos llegado a tener hasta 25 niños, pero algunos son reinstalados en otros albergues o definitivamente entregados a sus familiares.

    
Construcción en obra de la expansión del albergue para recibir mas niños

P.- ¿Que dificultades encontró para ayudar a los primeros niños?

R.- Bueno, si hemos encontrado muchas dificultades y de todos tipos, desde problemas de salud: los niños llegaban con desnutrición, problemas gastrointestinales, problemas severos de infecciones de vías respiratorias altas. Fue uno de los principales problemas a los que tuvimos que enfrentarnos.

Otro problema es que son diferentes caracteres entre unos y otros. Nos hemos acostumbrados a ver niños que podemos llamar normales y no es que ellos sean anormales, sino que traen diferente educación, carácter. Muchos de ellos han sufrido vejaciones, maltrato, otros han estado sumidos en alcoholismo y drogadicción y eso nos acarrea ciertos problemas al principio.

Sin embargo, Dios nos ha dado la sabiduría para empezar a encausarlos y todo esto lo hacemos en base a su palabra. Nos damos cuenta de que a través de la palabra de Dios El los va modificando y van siendo restauradas sus vidas y también van siendo educados en todos los campos.

Ellos son 3 hermanos que fueron abandonados por su madre en la estación camionera uno por uno, hoy se
encuentran reunidos en la casa hogar del Dr. Leonardo Rivas

P.- Tal vez la diferencia entre ellos y los demás pequeños es la experiencia de vida que tienen: muchos eran abandonados, otros eran niños de la calle, niños golpeados por sus papas...

R.- Si, así es. Ellos traen costumbres muy arraigadas que perjudican mucho su salud, perjudican su condición humana, pero, le repito, solamente a través de la palabra de Dios ellos van encontrando paz en su corazón, van siendo restaurados no solo físicamente, sino también mental y espiritualmente.

P.- ¿Es la salud del cuerpo que se refleja en el medicamento, el alimento, el descanso, la higiene y la salud del alma en el amor, la paz la misericordia?

R.- Exactamente. Al principio nos llegaban niños con problemas de desnutrición y eso acarreaba que tuvieran problemas de salud y nos costo trabajo, pero gracias a Dios los pudimos atender y los atendemos médicamente y van saliendo. Tratamos infecciones gastrointestinales, parásitos -muchos niños llegaban con este problema- y va mejorando su estado de salud. Además la alimentación y la higiene van fortaleciendo su cuerpo y ahora estamos viendo niños diferentes.

P.- ¿Cuantas personas le ayudan (maestros, educadores, asistentes)?

R.- Realmente contamos con poco personal. Como ustedes lo han notado, tenemos nada mas una maestra que les ayuda con sus tareas. En cuanto al resto del trabajo, mi esposa y yo tenemos que suplir las necesidades. No hay mas gente. De hecho, nosotros hemos solicitado personal y gente que quiera trabajar en este campo, pero o se cansa muy rápido o no tiene la paciencia para atender a los niños. Entonces no contamos con mas personal. Únicamente la maestra, mi esposa y yo trabajamos en este ministerio.

   
Los niños reciben clases por parte de una profesora que acude al albergue para apoyar la causa
del Dr. Leonardo Rivas

P.- ¿De que edades reciben a los niños?

R.- Estamos recibiendo niños de tres años hasta los 11 años. creemos que es la edad ideal para que puedan ser transformados mas rápida y eficientemente. Mas pequeños no los recibimos porque no tenemos personal que los atienda y mas grandes tampoco porque traen mas arraigadas sus -digamos- desviaciones y es mas difícil cambiarlos, son mas rebeldes.

P.- De todos los casos que ha vivido con los chicos, ¿cuales consideraría los mas difíciles, los mas angustiantes?

R.- Realmente todos los casos son especiales y muy diferentes. No podríamos decir que hay casos menores o casos mayores. Todos son por igual difíciles, unos de una manera, otros de otra.

Podemos ver el caso de Chucho. Ese niño fue abandonado por su madre en el Hospital Federico Gómez hace tres años. Tenia desnutrición en tercer grado y presentaba un problema de enfermedad congénita. El fue afectado por un virus (citomegalovirus) que provoco microcefalea, catarata en ojo izquierdo, subdesarrollo en extremidades inferiores y estaba desahuciado por los médicos.  Estaban buscando un lugar donde lo pudieran recibir y atender en los últimos (para ellos) días de su vida. Lógico, muchos hospitales y albergues lo rechazaron.

   
"Chucho" es un caso único, el es un niño que nos demuestra lo que es el valor de continuar con vida a pesar
de las circunstancias adversas que tenia totalmente en su contra. Es extremadamente listo, inteligente y le
fascina la música, ejecuta un poco de música en alguna guitarra o algún teclado que le presten

Pero llego con nosotros y quisimos darle una oportunidad. Se la dimos y ahora podemos ver que es un milagro de Dios, porque ahora Chucho tiene tres años con nosotros, ya no esta desnutrido y es un niño diferente, un niño alegre, un niño con ganas de vivir, un niño con deseos de demostrar que el también puede comportarse como cualquier otro niño. De hecho, le gusta mucho la música y al escucharla quisiera tener una guitarra, un piano, una batería y lleva el ritmo. Creo que es uno de los milagros que Dios nos ha dejado ver en este niño.


Otros niños, el caso de niños de la calle o que han sido abusados y que en algún momento quisieron morirse, ya no quieren morirse, quieren ser alguien en la vida y creo que su mayor anhelo es apoyar a niños que están en una situación igual o parecida a la que ellos vivieron.

P.- ¿Cuales han sido los resultados en estos tres años? Es cierto que son niños pequeños, pero se ve en su actitud, la alegría, la paz interior, juegan, llevan una vida mejor de la que antes tenían.

R.- Claro que si. Su situación ha cambiado. ¿Por que? Nosotros no somos un albergue mas. Nosotros tratamos de que seamos una gran familia. Yo trato a todos de igual manera, como si fueran mis hijos. Ellos me quieren como si fuera su padre. Me respetan, nos respetamos mutuamente. Hay una afinidad familiar entre ellos y nosotros. Podemos ver, efectivamente, unas vidas cambiadas, transformadas. Podemos ver niños llenos de gozo, niños que ahora tienen una ilusión por vivir. Algunos de ellos al llegar aquí nos comentaron que querían morirse. Algunos, incluso, intentaron suicidarse.

Ahora podemos ver niños diferentes, llenos de gozo, de paz, de tranquilidad y por otro lado, también vemos los resultados en sus materias en la escuela regular, porque ellos han ingresado a la escuela primaria. Tenemos 16 niños en primaria -de primero a sexto año- y vemos su cambio reflejado en sus calificaciones: tenemos niños con excelente educación, excelente comportamiento, y dos niñas que han obtenido diploma como mejores alumnas de su grupo.


Por otro lado, ellos han conformado un coro y cantan de alegría, de agradecimiento a Dios. Han grabado un casete y como dice su nombre (Mi vida y mi voz), a través de sus cantos han entregado su vida y su voz a Dios.

P.- ¿Cuantos integrantes tiene el coro?

R.- Iniciaron seis niños, ahora son ocho. Blanquita, que es la voz principal, los esta llevando de la mano para que sus cantos salgan muy bien.


P.- ¿Cuanto tiempo tiene trabajando con el coro?

R.- Casi inicio con el albergue. Ellos empezaron a agruparse para cantar algunos cantos y coros y así se fue conformando.

P.- El coro se presentara oficialmente en junio de este año. ¿Que representa esto para usted, para los chicos?

R.- Es una satisfacción para nosotros. Para los niños también es una satisfacción muy grande porque cuando ellos vivían en problemas familiares, de abandono, etc., pensaban que su vida iba a ser de esa manera siempre, que no iban a tener oportunidades de desarrollar sus aptitudes.

Ahora que cantan y que ven la aceptación de la gente hacia ellos porque son niños diferentes, nuevos, se gozan también.

P.- Y ese gozo lo transmiten a los demás a través de sus canciones.

R.- Exactamente. Es una manera de expresarle al mundo que posiblemente pensaban que estaban abandonados, que nadie los amaba, pero un día encontraron el amor de Dios y ahora lo quieren compartir con el mundo. De hecho, su mayor anhelo es que sean alcanzados varios niños mas y puedan tener esa experiencia que ellos están teniendo.

P.- ¿Algún mensaje que quiera dirigir a las personas que lean esta entrevista?

R.- Yo los invito a que se unan a estos ministerios y que puedan apoyar de alguna manera. Hay mucha necesidad, hay muchos niños que están esperando una oportunidad allá afuera y están esperando que alguien les tienda la mano.

Esa es la palabra de Dios y nosotros también tenemos que ver por nuestro prójimo, amar a nuestro prójimo y una manera de hacerlo es apoyando. Si no podemos hacerlo directamente, entonces apoyemos esas instituciones.

Yo los invito a que ustedes también apoyen a estos niños y que puedan experimentar de una manera clara el amor de Dios en estos niños y en su propia casa, porque también dice la palabra de Dios que es mejor dar que recibir.